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AMOR EN LOS BOSQUES DE SHERWOOD

LOS  JARDINES DE UN PAZO. EXTERIOR. MAÑANA DESPEJADA Y SOLEADA. Dos hombres pasean de la mano por entre los parterres del pazo, disfrutando del espléndido día que les ofrece el tiempo primaveral.

M’EIRO

¿Tú crees, como me acusan algunos, que me estoy deslizado hacia el totalitarismo, el estado policial y el servilismo hacia potencias extranjeras?

M’SON

Ya sabes que no me gusta juzgarte. Lo único que lamento es que no pases más tiempo conmigo. Te echo mucho de menos.

M’EIRO

Venga, déjate de zalamerías y mójate. Pocas veces pido tu opinión.

M’SON

(camina unos metros en silencio antes de responder)

Te contestaré con una parábola. ¿Te parece?

M’EIRO

Me parece. Me encantan las parábolas.

M’SON

(Se detiene y se sienta en uno de los bancos de hierro forjado del jardín. M’eiro lo acompaña)

Verás. Hace mucho, mucho tiempo había un sheriff en la ciudad de Nothingham…

M’EIRO

¡Qué guay, una parábola del Oeste!

M’SON

No es del Oeste, sino de Inglaterra en la Edad Media.

M’EIRO

Como has dicho lo del sheriff…

M’SON

Ya había sheriff en la Inglaterra medieval.

M’EIRO

Jolín, qué de cosas aprendo contigo. Debías ser mi asesor.

M’SON

¿Puedo continuar?

M’EIRO

Claro, perdona. Sigue.

M’EIRO

Decía que en la Inglaterra medieval había un sheriff en la ciudad de Notingham que, aunque resultó aclamado cuando lo nombraron, hacía ya tiempo que se había separado del pueblo por servir los intereses de su señor, el rey de Inglaterra, otro que también había sido vitoreado en su momento pero que, como el sheriff, dio la espalda a sus súbditos para gobernar con mano de hierro, complaciendo a los ricos banqueros y a sus amigotes aristócratas, mientras la gente se moría de hambre, se quedaba sin trabajo y era expulsada de sus viviendas.

M’EIRO

Un inciso: ¿El rey había colocado en su puesto al sheriff de Nottingham?

 M’SON

En realidad no. Aunque era servidor suyo, el sheriff había llegado al cargo porque gozaba cierta popularidad entre la plebe y había sucedido en el cargo al anterior, un tipo blando y melifluo al que los poderosos tomaban el pelo y no se hacía valer.

 M’EIRO

Entiendo, Sigue.

M’SON

Bien, pues este nuevo sheriff enseguida dio muestras de seguir el camino del anterior. Con la diferencia de que mientras aquel era blando hasta para reprimir a los alborotadores, este de ahora era un tipo despiadado que ordenaba golpear hasta a quien se le acercaba a pedirle un trozo de pan.

La gente se moría de hambre porque les subían los impuestos, no tenían ni para pagarse los emplastos de la botica. Y llegó un día en que los acaudalados banqueros del país comenzaron a echar de sus casas a los súbditos.

M’EIRO

¿Y eso por qué?

M’SON

Porque los impuestos y la falta de trabajo les habían dejado sin dinero para poder pagar sus casas, de modo que los bancos se quedaron con ellas.

M’EIRO

¿Y nadie le puso remedio?

 M’SON

Sí, hubo un tipo llamado Robin Hood que se dedicó a proteger a los pobres.

 M’EIRO

(Muy emocionado)

¡Bieeen! A ese lo conozco yo, iba con un tipo vestido de vampiro…

M’SON

No, ese es Robin, el amigo de Batman, que no era un vampiro sino el hombre murciélago. Y además era un buja como ti.

M’EIRO

¿Batman era buja?

M’SON

No, el buja era Robin, el amigo de Batman.

 M’EIRO

Por cierto, ¿qué es un buja?

M’SON

(frunce el ceño ante la ignorancia de M’eiro)

M’eiro, ¿tú estás en el mundo o flotando en el plasma televisivo? Pálpate el ano y sabrás qué es un buja.

M’EIRO

(sin acabar de enterarse)

Ah, sí, entiendo. Sigue. ¿Qué pasó con ese Robin que no es el amigo de Batman.

M’SON

Robin Hood era uno de esos desahuciados. Al principio se juntó con otros como él y se fueron a dar la vara a los banqueros. Se ponían en sus puertas y les pedían que no fueran tan codiciosos. Pero no lograron nada, solo palizas, de modo que se fueron a la puerta del sheriff de Notingham y luego a la del rey.

 M’EIRO

¿Solo eso? ¿Sin violencia?

M’SON

Solo eso. Al menos al principio. Pero esto les resultaba tan molesto a los banqueros, al sheriff y al rey, que envió a los soldados para que los apalearan y a muchos los metían en las mazmorras una buena temporada.

 M’EIRO

¡Hijos de puta! Tendrían que haber recurrido a métodos más violentos, como aquí en el 36.

 M’SON

Eso hicieron. En vista de que no solo no les hacían caso, sino que los sacudían y decían que eran violentos, sanguinarios y nazis…

M’EIRO

¿Nazis? ¿En aquella época?

M’SON

Sí, tienes razón. No había. Pero es una licencia poética. No olvides que es una parábola y todo vale.

M’EIRO

Entiendo. Sigue.

M’SON

Bueno, pues encabezados por Robin se fueron al bosque de Sherwood, en la clandestinidad, y desde allí los desheredados planearon todo tipo de golpes contra los poderosos e incluso llegaron a matar a algunos banqueros.

 M’EIRO

Se lo tenían merecido, por tiranos.

M’SON

Eso pienso yo.

M’EIRO

¿Qué paso después?

M’SON

De momento nada, estamos a la espera.

M’EIRO

¿Cómo que nada? Si es una historia de hace siglos…

 M’SON

Sí, bueno, pero es que no me la sé completa, aunque creo que con lo que te he contado puedes sacar tus propias conclusiones.

M’EIRO

Es verdad, no hay que ser muy imaginativo para suponer lo que ocurrió después. Los desheredados del bosque de Sherwood asaltaron el poder y acabaron con aquel rey tiránico que gobernaba para los poderosos, y al sheriff de Notingham lo colgaron de un pino…, como aquí en el 36.

M’SON

Tú lo has dicho.

 M’EIRO

Jo, M’son, qué buena parábola y ese «tú lo has dicho» suena muy bíblico, cuando se la cuente al párroco Ronko se va a emocionar….

(Pausa larga)

Pero sigues sin responderme a lo que te pregunté al principio: ¿Tú crees, como me acusan algunos, que me estoy deslizado hacia el totalitarismo, el estado policial y el servilismo hacia potencias extranjeras?

M’SON

(Suspirando)

Anda, vamos dentro, cariño, que no entiendes nada. Lo tuyo es bajarte los pantalones y poner el pompis como buen buja. Cuando te sacan de ahí…

 (Ambos se ponen en pie y se dirigen, abrazados, al interior del pazo)

 M’EIRO

¿Sabes una cosa? Esa parábola me rcuerda a la última de tarantino, ¿cómo se titula?

M’SON

Django desencadenado.

M’EIRO

Eso, la pena es que tu parábola no se desarrolle en el Oeste. Cuando se la cuente al párroco Ronko la situaré en el Far West, ganára en tensión emocional.

M’SON

Eres un tonto sin remedio.

M’EIRO

¡Huysss, cómo me excitas con esas cosas que me dices!

 

 

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4 comentarios

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  1. Juan Carlos López

    Me da que los habitantes de Notingham no saben muy bien por dónde cae el bosque de Sherwood.

    1. Paco Galván

      No te preocupes, Juan Carlos, que están a punto de encontrar el camino.

      1. Atila el Huno

        Hoy me contaban en el curro que andan los desarrapaos denunciando… a otros desarrapaos en las oficinas de Cruz Roja en las que se solicitan ayudas de alimentos. Que si he visto a fulanito con un carro de compra lleno entrar en su casa… que si menganita, que además es gitana, ha remodelado el piso entero pero se lleva todas las ayudas… etc. Los de abajo están demasiado acostumbrados a mirar al suelo… de suerte que (*)… no alcanzan a ver que el enemigo está en las alturas.

        (*) suerte… para el enemigo, claro!!

        1. Paco Galván

          Está claro que la culpa es nuestra, que somos unos necios pusilánimes que no movemos el culo hasta que no estamos al borde del precipicio. Y como cada cual tiene su precipicio particular en un lugar diferente, no coincidimos nunca en esa tesitura los 40 millones que somos. De hacerlo a quien arrojaríamos al abismo sería a los políticos.
          De eso escribe Arturo González en Público:
          http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2013/04/22/la-culpa-no-es-de-los-politicos/

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